lunes, 23 de noviembre de 2009

Hoy en día


Hoy tenemos edificios más altos, pero templos más pequeños; autoAñadir vídeopistas más anchas, pero puntos de vista mas estrechos; compramos más, y disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas; cosas mas convenientes, pero menos tiempo; más educación, y menos sentido; más conocimiento, y menos juicio; más expertos, y no menos problemas; más medicinas, y menos bienestar. En la actualidad tomamos y fumamos mucho; gastamos sin medida y reímos muy poco con ganas; nos enfurecemos demasiado rápido; nos acostamos muy tarde y nos levantamos cansados; casi no leemos, vemos demasiada televisión, y casi nunca rezamos. Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores; hablamos demasiado y amamos muy poco. Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a disfrutarla, le hemos sumado años a la vida y no vida a los años. Hemos ido y vuelto a la luna, pero no podemos cruzar la calle para conocer a un vecino; hemos conquistado el espacio exterior, pero no el interior; hacemos cosas más grandes, pero no cosas mejores; hemos limpiado el aire, pero no el alma; hemos divido al átomo, pero no a nuestros prejuicios; escribimos mucho, pero aprendemos poco; planeamos todo, pero no realizamos casi nada. Hemos aprendido a hacer las cosas más rapido, pero no a tener paciencia; tenemos ganancias más altas, pero moral más baja; más alimento y menos paz. Construimos más computadores para guardar más informacion, para producir más copias que nunca, pero nos comunicamos menos: cada vez tenemos más cantidad y menos calidad en nuestros encuentros. Esta es la época de la comida rápida y de la disgestión lenta; la época de la paz mundial y la guerra doméstica; esta es la época de lo descartable, hasta la moralidad en decadencia; esta es la época donde todo esta en exhibición pero no hay nada en el inventario.

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